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SIERRA DE GATA

Sierra de Gatacarreciarobledillo

Conocer la Sierra de Gata significa acercarse a comprender la belleza de su paisaje, su singular cultura y la maravillosa gente que la habitan. La Comarca de la Sierra de Gata es uno de esos lugares con personalidad en los que el paso de los años ha respetado el encanto su naturaleza, su arquitectura y tradiciones. Nuestra sierra se encuentra encumbrada en el extremo noroeste de la provincia de Cáceres, en la falda meridional del Sistema Central. Privilegiado enclave de aire y luz en el que nos encontramos, con un clima entre el continental y el atlántico nos encontramos con un entorno de variopinta vegetación y valiosa riqueza faunística. El patrimonio cultural y popular, la ruralidad del territorio, el sabor medieval de sus pueblos, la tranquilidad que guardan sus escondidos paisajes, la hospitalidad y la tradición de sus gentes, su peculiar dialecto “la Fala”, los productos artesanos tales como el aceite, el queso, o el vino…, son algunos de los aspectos, emociones y sabores que no podrás olvidar si decides descubrir y conocer nuestra comarca.

- HISTORIA

Los primeros testimonios arqueológicos disponibles en la Sierra corresponden hacia el 3.000 a. C. Posteriormente en el segundo y primer milenio a.C. se evidencia la ocupación de determinados espacios de sierra. En relación con esta ocupación se relacionan los menhires, dólmenes o estelas funerarias procedentes de Hernán Pérez y Robledillo.
Alrededor del 900 a. C., sobre la edad de bronce, se consolida el poblamiento con la presencia de élites guerreras como son las llamadas “estelas decoradas” de San Martín de Trevejo y Hernán Pérez. Sobre mediados del primer milenio se consolidan determinados grupos en recintos fortificados conocidos como castros. Son pueblos de pastores y guerreros, lusitanos y vetones. A lusitanos y vetones fueron los que encontraron los romanos en su expansión sobre el 218 a.C. quedándose adscrita a la provincia Lusitania con capital en Mérida. El modelo romano de asentamiento es rural con explotaciones agropecuarias cuyo testimonio aquí, en nuestra Sierra podemos citar el núcleo de mayor entidad Salvaleón (Valverde del Fresno). Aproximadamente en el 409 d.C. se producen las invasiones de visigodos aunque no rompen con el modelo rural que adquirieron estas tierras con los romanos.

En el 711 d.C. con la invasión musulmana, tras tomar Coria en el 750, el Sistema Central y con él nuestra Sierra de Gata, se convierte en un fuerte de resistencia y control para los movimientos cristianos y musulmanes. Esta importancia de estrategia y control se plasmará en edificación de fortificaciones militares como fueron San Juan de Máscoras (actual Santibáñez el Alto), Almenara, Trevejo y Eljas. En las fases posteriores de nuestra historia se sucedieron simultáneas luchas con alternativas fases de dominio zanjándose ya con la toma de Coria y Alcántara en el 1213 por Alfonso IX, fijándose la frontera con Portugal. La Orden de Alcántara, encargados de la administración serrana, asumieron con el paso de los años una gran capacidad económica que desató intrigas y luchas entre nobles en los siglos XIV y XV, con episodios guerreros en episodios como fueron nuestros castillos serranos. En 1520 como consecuencia de la Guerra de las Comunidades, fue destruida la plaza de Salvaleón, núcleo comunero. Con el reinado del Emperador Carlos, las villas de Gata, San Martín y Villamiel fueron privilegiadas con lucir el escudo imperial por su lealtad al Emperador. La época del descubrimiento del Nuevo Mundo tuvo una gran repercusión en la Sierra, con 74 serragatinos que cruzaron el Océano Atlántico entre 1512 y 1590, destacando a Marcos Veas, de Hoyos, uno de los fundadores de Santiago de Chile; Pablo Pérez, también de Hoyos, lugarteniente de Pizarro en el Perú, o Fray Francisco de Gata, constructor de calzadas y puentes en Filipinas.

Fue en el siglo XVI cuando se comenzaron a construir la mayor parte de nuestras iglesias parroquiales, así como hospitales y conventos, la mayoría sobre antiguas construcciones medievales. La Guerra de Sucesión, en la que llegó la dinastía borbónica a España a principios del s. XVIII, desarrolló alguno de sus episodios en la comarca; el castillo de Trevejo sufrió notables daños, posteriormente reparados. En la Guerra de la Independencia (1808-1812) se registraron episodios en la Sierra, como el saqueo de Gata, la muerte del obispo de Coria, Álvarez de Castro opositor a las imposiciones francesas y la voladura del Castillo de Trevejo en 1809. Un hecho destacado en la primera mitad del siglo XIX fue la desamortización de bienes eclesiásticos, lo cual provocó la ruina de algunos conventos y propiedades rústicas. En 1840 Hoyos pasaría a ser cabeza de partido judicial. Entre 1911 y 1914 se construye la central hidroeléctrica de La Cervigona, pionera en la Sierra.

Tras la posguerra, sobrellevada con el contrabando, el proceso más significativo de los acontecidos en la Sierra sería la fuerte emigración registrada a finales de los años 50 y años 60. Con la conversión en regadío de las vegas de Moraleja y los poblamientos de colonización como fueron La Moheda y Vegaviana, relacionados con la construcción del embalse de Borbollón inaugurado en 1954 se intentó contrarrestar las grandes fuentes de emigración que tuvieron lugar en la Sierra.

- PATRIMONIO Y CULTURA

Cada población de nuestra Sierra llega a ser un descubrimiento para quien lo visita, con una arquitectura muy atractiva basada en la piedra, destacando una gran variedad de casas blasonadas, palacios, iglesias, ermitas, etc. Entre nuestras iglesias podemos nombrar algunas como la Concepción en Cadalso con un hermoso retablo, así como Ntra. Sra. de los Ángeles en Acebo. Sta. María Magdalena en Villamiel donde destaca su hermoso retablo barroco.

El símbolo a destacar de la arquitectura popular de la Sierra destaca el llamado zahurdón; una construcción de planta circular y de origen celta, antiguo refugio para pastores, está hecho de mampostería y se encuentra abierto en el centro para la salida del humo de la lumbre. Aunque la mayoría de las poblaciones ofrece interesantes muestras de arquitectura popular y religiosa, cinco de ellos han sido declarados por la Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta de Extremadura como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico Artístico: Hoyos, Robledillo de Gata, San Martín de Trevejo, Gata y Trevejo.

En el patrimonio serragatino cabe nombrar las fortalezas, muchas de ellas antes nombradas en nuestra historia, como un enriquecedor paisaje histórico reconocedor de nuestro pasado. Entre ellas encontramos la Torre de Almenara, en el término municipal de Gata, de planta pentagonal, realizado a base de piedra y cal construido el actual en el s. XIV sobre la obra anterior; el Castillo de Trevejo cuyas ruinas actuales proceden de entre los siglos XV y XVI sobre una antigua fortaleza musulmana, junto a la iglesia, las tumbas antropomorfas y la aldea de Trevejo (s. XII) han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico; el Castillo de Eljas fue construido en el s. XV, reformada en el XVI y destruido parcialmente en el s. XVII durante la guerra con Portugal, se encuentra en estado de ruina y es de acceso libre; el Castillo de Santibáñez el Alto, con orígenes árabes es probablemente la fortaleza más importante de la Sierra de Gata, se remontan al siglo IX, fuere construido alrededor de los siglos XI y XII, numerosos reyes visitaron esta fortaleza que hoy alberga al cementerio del pueblo en su plaza de armas, además es un privilegiado mirador sobre las tierras cercanas.

Tenemos que destacar “la Fala” como parte de nuestra cultura serrana. Esta lengua materna, aún hoy en uso ha sido reconocida por la Junta de Extremadura como Bien de Interés Cultural. Se trata de una rama del galaico portugués que siguió la romanización peninsular y que tras la reconquista ha sobrevivido en esta zona. La Fala vive y se utiliza en tres villas serragatinas y aunque básicamente es igual en sus raíces presenta tres variantes locales: “o mañegu” en San Martín de Trevejo, “o lagarteiru” en Eljas y “o valverdeiru” en Valverde del Fresno.

En cuanto a la artesanía, en la actualidad siguen permaneciendo testimonios vivos de nuestro pasado como es el caso de las encajeras de bolillos que todavía siguen realizando esta labor en Acebo y que se distribuyen por medio mundo. En Gata aún sigue conviviendo algún “orive” realizando los aderezos que lucían mozas y mayores en las grandes ocasiones.

Nuestros pueblos han sabido conservar sus tradiciones, manteniéndose fieles a costumbres. Las fiestas ocupan un lugar destacado en este sentido remontándose algunas de ellas a orígenes tan remotos que nos trasladan hasta las tradiciones paganas.

Especial mención merece la Fiesta del Árbol en Villanueva de la Sierra, considerada la fiesta más antigua del mundo (desde 1805) que celebra homenaje al árbol.